Las escaras, o úlceras por presión, son heridas que se forman cuando la piel queda comprimida entre el hueso y la cama por muchas horas. Empiezan como una mancha roja y pueden evolucionar hasta afectar músculo y hueso. Lo peor: cuando ya aparecieron, tardan semanas en curar. Lo mejor: son completamente prevenibles.
¿Quién necesita colchón antiescaras?
El colchón antiescaras es necesario para cualquier paciente que:
- Pasa más de 8 horas al día en cama
- No puede cambiar de posición por sí solo
- Tiene circulación reducida (diabetes, insuficiencia venosa)
- Es de edad avanzada con piel delgada y frágil
- Ya tiene enrojecimiento en prominencias óseas (sacro, talones, caderas)
Tipos de colchón antiescaras
- Espuma de alta densidad: distribuye mejor el peso que un colchón normal. El más económico (S/ 150-350). Para riesgo bajo.
- Viscoelástica (memory foam): se moldea al cuerpo, reduce puntos de presión. Para riesgo moderado (S/ 400-900).
- Alternancia de aire: sistema eléctrico que infla y desinfla celdas en secuencia, cambiando los puntos de presión cada pocos minutos. Para riesgo alto o pacientes ya con escaras (S/ 300-800 el sistema).
¿Solo el colchón es suficiente?
No. El colchón antiescaras es una ayuda, pero no reemplaza los cambios de posición. La regla sigue siendo: cambio postural cada 2 horas. El colchón reduce el daño entre cambios, pero no elimina la necesidad de movilizar al paciente.
Preguntas frecuentes
Sí, el viscoelástico o memory foam reduce significativamente el dolor lumbar porque distribuye el peso del cuerpo de forma más uniforme. También es útil para personas sin escaras pero con dolor de espalda crónico.
La funda exterior sí (generalmente es desmontable). El interior no debe mojarse. Los colchones de alternancia de aire tienen la bomba separada del colchón propiamente dicho.